¡Chávez: inmenso y ejemplar!

HAMLET HERMANN

10 de marzo de 2013

El comandante Hugo Chávez Frías no murió para que sus amigos nos concentráramos en lamentos y elogios. Por el contrario, deja su ejemplo de combatiente infatigable, que dio la vida para rescatar y fortalecer el ideal unitario de Simón Bolívar. Chávez tuvo el mérito y la suerte de dejar este mundo, rodeado y admirado por millones de personas de todas las razas y credos. En eso fue lo único en que no imitó al Libertador quien, lamentablemente, finalizó sus días solo y triste por la ingratitud de sus contemporáneos. Si el Comandante Presidente ha dejado algo importante es la bandera de lucha que sostuvo en su corto, aunque glorioso, paso por la historia. Apostó por lograr lo imposible y se pasó de la meta al lograr lo que entonces se consideraba milagroso.
Revisemos los pasos dados por el Comandante Presidente en las décadas recientes y entenderemos la fórmula de su éxito político. Su primera misión, quizás la más importante de su carrera, fue la de desenmascarar los partidos políticos que defendían la permanencia del corrupto sistema que gobernó Venezuela por siglos. En una lucha constante y consciente, ayudó a que su pueblo identificara claramente a lo social cristianos de COPEI y a los socialdemócratas de Acción Democrática como serviles instrumentos de la oligarquía criolla y del capital financiero internacional.
Su persistencia en evidenciar la corrupción y las mentiras de “copeyanos” y “adecos” fracturó el sistema de partidos que aceleraba el proceso de empobrecimiento del pueblo venezolano mientras los capitalistas nacionales y extranjeros se enriquecían hasta el asco. Esos politiqueros habían manipulado al pueblo venezolano para hacerle creer que no podía, por sí mismo, ser el protagonista de su destino. Fue Hugo Chávez quien, con su estela de honestidad y coraje, desplazó a los escuálidos millonarios que se nutrían de la miseria de la ciudadanía.
Desarmar la corrupta maquinaria política del sistema, fue el trascendental paso político que colocó al Comandante en el camino del socialismo del siglo XXI. Por eso es tan odiado entre los gobernantes de Estados Unidos y por la desacreditada oligarquía venezolana. De ahí en adelante, con los partidos tradicionales evidenciados hasta el hastío, fue que la Revolución bolivariana marcó el paso.
Con esto, Chávez se ganó el enemigo más feroz que ha conocido la humanidad: el imperialismo de Estados Unidos. Eso sucede con todo patriota que no tema enfrentar a tan poderoso enemigo. Ejemplos sobran para denunciar la perversidad de los gobernantes estadounidense desde que, a principios del siglo XIX iniciaron su marcha expansionista e interventora desde México hasta el área del Caribe.
Los revolucionarios venezolanos, “chavistas” por antonomasia, no pueden descuidarse ahora de los intentos divisionistas y desestabilizadores que tratará de fomentar Estados Unidos. Los imperialistas creen que, desaparecido Chávez, podrán agredir a Venezuela sin pagar las consecuencias. Más ahora cuando están envalentonados tras las agresiones de sus fuerzas militares en Irak, Libia, Siria, Yemen y otros países del mundo. Para la Casa Blanca su mejor negocio es el caos en la Venezuela “chavista”, depositaria de su recalcitrante odio por insistir en ser libre e independiente.
Chávez fue odiado porque enviaba médicos y ayuda humanitaria a los países necesitados, mientras Obama envía tropas por todos los confines del mundo.
Chávez fue odiado porque regalaba petróleo para la calefacción de la masa empobrecida de Estados Unidos mientras Obama envía “drones” y armas mortíferas para frustrar cualquier indicio de democracia.
Contra Venezuela se han reeditado agresiones de la “guerra fría” que parecían haber pasado de moda. Raya en lo escandaloso el patrocinio abierto que otorga Estados Unidos a la recalcitrante ultraderecha de Venezuela. Pero ni así han podido penetrar a ese pueblo que Chávez despertó y convenció de que había que echarse a andar hacia el cercano futuro que esperaba por ellos.
Chávez deja esa patriótica herencia y los latinoamericanos tenemos que preservarla y mejorarla. Nos ha dejado el CELAC que busca la integración continental sin estar sometidos al poder hegemónico de Estados Unidos. Heredamos y tendremos que fortalecer el Banco del Sur, así como a PETROCARIBE, PETROSUR, TELESUR y la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América. Porque Chávez reafirmó el concepto de que el Sur también existe.

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Acerca de vicentefeliu

Vicente Feliú. Coordinador General del Proyecto para la Canción Iberoamericana Canto de Todos. Descendiente de catalanes, gallegos, canarios y cubanos. Casado, varias veces. Esposa actual (y última, si no me bota), Aurora Hernández, a la que amo mucho. Tres hijos: Víctor, Cristián y Aurora de Los Andes. Llevan diferentes apellidos.
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